Hay gente de mucho peso,
Leyes no dejan pasar,
El negocio está muy grueso,
El gobierno no va a actuar,
El niño que siga obeso,
Por la chatarra tragar.
Aún podemos recordar el orgullo de nuestras familias cuando veían a su hijo gordito y colorado, pues representaba que estaba saludable y tal vez tenían razón, pero en la actualidad y gracias a un conjunto de prácticas nocivas, la obesidad ha aumentado en forma alarmante, sobre todo en infantes y existe preocupación a nivel mundial por atacar lo que se considera constituye la epidemia del siglo XXI. En este rubro nuestro país ocupa un 2º lugar mundial y el primero en obesidad infantil. Seguramente niños obesos serán adultos gordos, con altos riesgos de diabetes y coronarias.
Aunque la obesidad puede ser generada por problemas hereditarios o mal funcionamiento de la glándula tiroides, en la infancia la mayoría de los casos corresponde a desequilibrio entre calorías (energía) consumidas y gastadas, ya que las no gastadas se almacenan en forma de grasa. En la actualidad los niños hacen muy poco ejercicio físico (televisión, internet, videojuegos), ingieren comidas con una fuerte carga de carbohidratos (azúcares, harinas, refrescos) y de grasas saturadas, en su casa y fuera de ella, ya que las familias, las escuelas, los espectáculos, los restaurantes, privilegian la comida rápida y en grandes raciones. Un niño mexicano ve aproximadamente en un año 12,700 anuncios de “comida chatarra”.
El Secretario de Salud Nacional ha presentado en diversos foros el diagnóstico de este preocupante problema; ha habido intentos legislativos para regular tanto la publicidad de la comida chatarra como su venta, principalmente en las escuelas; sin embargo, los resultados indican que los intereses económicos de las grandes empresas nacionales y extranjeras que producen la llamada “comida chatarra”, son más fuertes que el deseo de resolver tan grave problema. En la reciente conferencia de prensa se sumó a los Secretarios de Salud y de Educación el de Economía, representando a las empresas. Las medidas se aplicarán en forma paulatina y en el ciclo escolar que está empezando, seguirán como parte fundamental del voluminoso ingreso de dichas empresas, aunque buena porción de éste sea a costillas de la salud infantil. Al cabo han de recordar el viejo refrán mexicano: “El que nace barrigón, aunque lo fajen”.
A diferencia de lo nacional, aquí en Querétaro el congreso local acaba de aprobar modificaciones a las leyes de educación y salud, para prohibir la venta en las escuelas de educación básica, de todo tipo de alimentos con nulo o bajo valor nutricional, claro que falta el reglamento y habrá que esperar unos tres meses.
Las familias que al menos debieran cumplir con su responsabilidad de dar a sus hijos comida nutritiva y de prepararles refrigerios sanos y ponerlos a hacer ejercicio físico, no lo hacen, están presionadas por el trabajo, el salario, la inseguridad y además su ignorancia sobre el tema, las hace promotoras de esas malas costumbres. La mayoría de las escuelas no cuentan con instalaciones adecuadas para hacer deporte, no tienen bebederos de agua purificada, para evitar que tomen un refresco (600 ml equivalen a 16 cucharadas de azúcar). Si les dieran opciones a los niños con alimentos nutritivos seguirían prefiriendo la chatarra, pues se requiere educación alimenticia previa.
Los gobiernos tienen la obligación de asegurar nuestros derechos elementales, por lo que debieran prevenir, tratar y combatir los malos hábitos de salud y las enfermedades derivadas, educar e informar sobre problemas de salud en la comunidad y formas para prevenirlas y combatirlas, pero no lo hace. Aumentará la inmigración en Querétaro, con los que no quieren pagar tenencia y ahora con los que tienen hijos gorditos.
miércoles, 25 de agosto de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
¿QUÉ PENSARÍA CRISTO?
Cardenales, Jerarquía,
Tienen derecho a opinar,
Lo que ya no se valía,
Insultar y difamar,
Juárez siempre lo decía,
Cada quién en su lugar.
Hace unos meses la Asamblea Legislativa del DF aprobó la ley que permite las bodas entre parejas del mismo sexo y la adopción de hijos por parte de estas parejas. El Gobierno Federal-PAN a través de la Procuraduría presentó una controversia constitucional; sin embargo, hace unos días la Suprema Corte de la Nación dictaminó que no hay contradicción de esta ley con la Constitución y por tanto es válida.
Dentro de los grupos opositores a la ley se encuentra la iglesia católica y todos tienen todo el derecho, dentro de un país libre, a expresar su opinión y a ser oídos por las autoridades, pero también tienen la obligación, al igual que todos, de acatar las leyes aprobadas, aunque no estén de acuerdo con ellas.
El Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Obispo de Guadalajara, tuvo una deplorable intervención sobre el caso y no me refiero a su opinión negativa sobre la ley, ya que está en su derecho de expresarla, sino por su lenguaje ofensivo lleno de odio y carente de caridad cristiana, al referirse a las parejas homosexuales como “maricones” y lo más grave, acusando sin presentar pruebas, a los Ministros de la Corte, de recibir dinero de Ebrard, Jefe del Gobierno del DF y de Organismos Internacionales para dar ese dictamen favorable a la ley aprobada. Eso es difamación si no presenta pruebas.
El vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, seguramente por instrucciones de su Jefe el Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo Primado de México, se lanzó al ring señalando que el PRD era más peligroso que el narcotráfico, porque las leyes que ha promovido como la del aborto han producido más muertes que el narco, demostrando también ignorancia y mala fe, ya que no menciona que el gran número de muertas es por abortar clandestinamente. Adicionalmente amenazó con pedirles a los fieles que no voten por ese partido político. ¿Qué dirá el IFE?
La Conferencia del Episcopado de México, que agrupa a todos los obispos, no se ha deslindado de tan infortunadas declaraciones, apoyando lo dicho por ellos en cuanto a su desacuerdo con la ley, sin descalificar el tono y la violación a las leyes.
Al hablar contra la ley, los Cardenales se muestran muy preocupados por el futuro de los pobres niños que pudieran ser adoptados, preocupación que no mostraron en el caso del Padre Marcial Maciel, acusado entre otras cosas de pederasta, ni del sacerdote protegido por Rivera por el mismo delito y por lo cual le están siguiendo varios juicios en EEUU, en los cuales guardan un silencio cómplice.
Pareciera que la jerarquía católica quisiera regresar al siglo XIX, pues añora los tiempos en que tenía el control de bodas, nacimientos, muertes, formas de pensar y de actuar, amenazando a los disidentes con la inquisición. A partir de las Leyes de Reforma contamos con un Estado laico, con un registro civil que permite las bodas entre personas de cualquier religión, hay separación entre las cosas de la Iglesia y las del Estad, por lo que cualquier iglesia tiene el derecho de opinar sobre lo que quiera, pero ninguna puede imponer criterios y formas de pensar a personas y a gobiernos.
No sé que irá a pasar con los juicios que interpongan en su caso los afectados, pero yo esperaría que al menos en esta vez se aplique la ley y se les sancione, pues sobre todo hay que proteger el Estado laico que tanta sangre costó.
Por otra parte, ojalá que los creyentes no se dejen llevar a una guerra religiosa. Yo esperaría también que la mayoría se pronunciara con rechazo y repudio a esa forma de actuar sin misericordia de tal altos representantes de la jerarquía católica.
Tienen derecho a opinar,
Lo que ya no se valía,
Insultar y difamar,
Juárez siempre lo decía,
Cada quién en su lugar.
Hace unos meses la Asamblea Legislativa del DF aprobó la ley que permite las bodas entre parejas del mismo sexo y la adopción de hijos por parte de estas parejas. El Gobierno Federal-PAN a través de la Procuraduría presentó una controversia constitucional; sin embargo, hace unos días la Suprema Corte de la Nación dictaminó que no hay contradicción de esta ley con la Constitución y por tanto es válida.
Dentro de los grupos opositores a la ley se encuentra la iglesia católica y todos tienen todo el derecho, dentro de un país libre, a expresar su opinión y a ser oídos por las autoridades, pero también tienen la obligación, al igual que todos, de acatar las leyes aprobadas, aunque no estén de acuerdo con ellas.
El Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Obispo de Guadalajara, tuvo una deplorable intervención sobre el caso y no me refiero a su opinión negativa sobre la ley, ya que está en su derecho de expresarla, sino por su lenguaje ofensivo lleno de odio y carente de caridad cristiana, al referirse a las parejas homosexuales como “maricones” y lo más grave, acusando sin presentar pruebas, a los Ministros de la Corte, de recibir dinero de Ebrard, Jefe del Gobierno del DF y de Organismos Internacionales para dar ese dictamen favorable a la ley aprobada. Eso es difamación si no presenta pruebas.
El vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, seguramente por instrucciones de su Jefe el Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo Primado de México, se lanzó al ring señalando que el PRD era más peligroso que el narcotráfico, porque las leyes que ha promovido como la del aborto han producido más muertes que el narco, demostrando también ignorancia y mala fe, ya que no menciona que el gran número de muertas es por abortar clandestinamente. Adicionalmente amenazó con pedirles a los fieles que no voten por ese partido político. ¿Qué dirá el IFE?
La Conferencia del Episcopado de México, que agrupa a todos los obispos, no se ha deslindado de tan infortunadas declaraciones, apoyando lo dicho por ellos en cuanto a su desacuerdo con la ley, sin descalificar el tono y la violación a las leyes.
Al hablar contra la ley, los Cardenales se muestran muy preocupados por el futuro de los pobres niños que pudieran ser adoptados, preocupación que no mostraron en el caso del Padre Marcial Maciel, acusado entre otras cosas de pederasta, ni del sacerdote protegido por Rivera por el mismo delito y por lo cual le están siguiendo varios juicios en EEUU, en los cuales guardan un silencio cómplice.
Pareciera que la jerarquía católica quisiera regresar al siglo XIX, pues añora los tiempos en que tenía el control de bodas, nacimientos, muertes, formas de pensar y de actuar, amenazando a los disidentes con la inquisición. A partir de las Leyes de Reforma contamos con un Estado laico, con un registro civil que permite las bodas entre personas de cualquier religión, hay separación entre las cosas de la Iglesia y las del Estad, por lo que cualquier iglesia tiene el derecho de opinar sobre lo que quiera, pero ninguna puede imponer criterios y formas de pensar a personas y a gobiernos.
No sé que irá a pasar con los juicios que interpongan en su caso los afectados, pero yo esperaría que al menos en esta vez se aplique la ley y se les sancione, pues sobre todo hay que proteger el Estado laico que tanta sangre costó.
Por otra parte, ojalá que los creyentes no se dejen llevar a una guerra religiosa. Yo esperaría también que la mayoría se pronunciara con rechazo y repudio a esa forma de actuar sin misericordia de tal altos representantes de la jerarquía católica.
miércoles, 11 de agosto de 2010
LAS OTRAS NUEVE SALEN SOBRANDO
Hay que usar la Planeación,
Ciudadano muy atento,
Contra la improvisación,
Y contra mal argumento,
Hay que apoyar al peatón,
Y no al estacionamiento.
Hace unos días el Director del Instituto Municipal de Planeación, Arturo Maximiliano García, dio a conocer la intención del Municipio de Querétaro de construir un estacionamiento subterráneo en el Jardín Guerrero, en pleno centro histórico de esta bella ciudad, explicando que el objetivo es incrementar la capacidad de estacionamiento que actualmente es de 3800 cajones con 350 adicionales que proporcionaría este proyecto, con un costo de alrededor de $80 millones.
A partir de entonces han surgido una serie de opiniones a favor y en contra. Jesús Arredondo, Delegado del Centro Histórico lo ve positivo porque aliviaría el congestionamiento vial de la zona; Fernando Martínez Osornio, Presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Querétaro dice que el proyecto puede resultar caro y complicado y que podría haber otras opciones como los 250 inmuebles que están a punto de caerse por daños estructurales y que podrían ser expropiados; investigadores del INAH lo juzgan como inviable e improcedente porque lo prohíbe un decreto presidencial de hace casi tres décadas y porque en 1996 la UNESCO inscribió a nuestro Centro Histórico como Patrimonio de la Humanidad; Roberto Servín, Cronista de la ciudad considera equivocado el proyecto, pues deben existir otros espacios fuera del primer cuadro y porque se debe crear la cultura de la andanza.
El Presidente Municipal dice que el proyecto podría ser realizado por inversionistas privados si se decide concesionar la construcción y operación del estacionamiento.
Esta discusión me recuerda una anécdota de uno de mis maestros en la Maestría de Planeación de la UNAM, quién la platicaba para que nos diéramos cuenta que aunque normalmente existen muchos factores y circunstancias que intervienen en un proyecto, algunas veces uno de esos factores tiene un peso tan relevante en la decisión que los demás ya poco cuentan. El era ex compañero y ex vecino del Presidente de la República y se publicó que este Presidente había festejado su cumpleaños con sus más queridos amigos. Todos le preguntaron si había asistido y contestó que no. Le preguntaron la causa y explicó que no había ido por 10 razones: la primera porque no me invitó y las otras nueve salen sobrando. Si dentro de las otras nueve estaba otro compromiso lo podía haber cambiado, si otra era que se sentía un poco enfermo se tomaba una medicina y así sucesivamente, pero la primera era definitiva y contundente, ya que no es de buena educación asistir a un festejo sin ser invitado.
Yo lo primero que preguntaría a las autoridades es sobre el futuro de nuestro Centro Histórico. Si como yo creo, tiene una vocación eminentemente turística y la planeación debiera enfocarse hacia allá, habría que sacar paulatinamente las oficinas públicas de esa zona para hacerla peatonal, creando las facilidades en las afueras de la zona para el estacionamiento de vehículos y estableciendo facilidades internas para la movilización de niños, adultos mayores y discapacitados. Imaginemos la concesión privada operando a partir de unos meses y veremos que será la principal opositora a que el centro sea peatonal, por interés propio y legítimo.
El Instituto de Planeación debiera empezar por el principio y definir a través de consultas con la población el destino del Centro Histórico y a lo mejor cuando le pregunten después sobre un proyecto de un estacionamiento bajo el Jardín Guerrero conteste que no se hará por 10 razones, la primera porque no encaja en el proyecto turístico peatonal de la zona y las otras 9 salen sobrando.
Ciudadano muy atento,
Contra la improvisación,
Y contra mal argumento,
Hay que apoyar al peatón,
Y no al estacionamiento.
Hace unos días el Director del Instituto Municipal de Planeación, Arturo Maximiliano García, dio a conocer la intención del Municipio de Querétaro de construir un estacionamiento subterráneo en el Jardín Guerrero, en pleno centro histórico de esta bella ciudad, explicando que el objetivo es incrementar la capacidad de estacionamiento que actualmente es de 3800 cajones con 350 adicionales que proporcionaría este proyecto, con un costo de alrededor de $80 millones.
A partir de entonces han surgido una serie de opiniones a favor y en contra. Jesús Arredondo, Delegado del Centro Histórico lo ve positivo porque aliviaría el congestionamiento vial de la zona; Fernando Martínez Osornio, Presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Querétaro dice que el proyecto puede resultar caro y complicado y que podría haber otras opciones como los 250 inmuebles que están a punto de caerse por daños estructurales y que podrían ser expropiados; investigadores del INAH lo juzgan como inviable e improcedente porque lo prohíbe un decreto presidencial de hace casi tres décadas y porque en 1996 la UNESCO inscribió a nuestro Centro Histórico como Patrimonio de la Humanidad; Roberto Servín, Cronista de la ciudad considera equivocado el proyecto, pues deben existir otros espacios fuera del primer cuadro y porque se debe crear la cultura de la andanza.
El Presidente Municipal dice que el proyecto podría ser realizado por inversionistas privados si se decide concesionar la construcción y operación del estacionamiento.
Esta discusión me recuerda una anécdota de uno de mis maestros en la Maestría de Planeación de la UNAM, quién la platicaba para que nos diéramos cuenta que aunque normalmente existen muchos factores y circunstancias que intervienen en un proyecto, algunas veces uno de esos factores tiene un peso tan relevante en la decisión que los demás ya poco cuentan. El era ex compañero y ex vecino del Presidente de la República y se publicó que este Presidente había festejado su cumpleaños con sus más queridos amigos. Todos le preguntaron si había asistido y contestó que no. Le preguntaron la causa y explicó que no había ido por 10 razones: la primera porque no me invitó y las otras nueve salen sobrando. Si dentro de las otras nueve estaba otro compromiso lo podía haber cambiado, si otra era que se sentía un poco enfermo se tomaba una medicina y así sucesivamente, pero la primera era definitiva y contundente, ya que no es de buena educación asistir a un festejo sin ser invitado.
Yo lo primero que preguntaría a las autoridades es sobre el futuro de nuestro Centro Histórico. Si como yo creo, tiene una vocación eminentemente turística y la planeación debiera enfocarse hacia allá, habría que sacar paulatinamente las oficinas públicas de esa zona para hacerla peatonal, creando las facilidades en las afueras de la zona para el estacionamiento de vehículos y estableciendo facilidades internas para la movilización de niños, adultos mayores y discapacitados. Imaginemos la concesión privada operando a partir de unos meses y veremos que será la principal opositora a que el centro sea peatonal, por interés propio y legítimo.
El Instituto de Planeación debiera empezar por el principio y definir a través de consultas con la población el destino del Centro Histórico y a lo mejor cuando le pregunten después sobre un proyecto de un estacionamiento bajo el Jardín Guerrero conteste que no se hará por 10 razones, la primera porque no encaja en el proyecto turístico peatonal de la zona y las otras 9 salen sobrando.
jueves, 5 de agosto de 2010
LOS HÉROES FALSOS
Centenarios festejar,
Con derroche y con honores,
Y con maña recordar,
A Héroes conservadores,
La Patria hay que refundar,
Derrotando a los traidores.
Es impresionante ver cómo se utilizan los festejos del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución, para gastar un dineral que nos hace falta para cosas prioritarias y para presentar como héroes a personajes de la historia más afines a la ideología de los que tienen el poder.
El gobierno federal, sin ocultar su ideología conservadora, puso al frente de la Comisión de Festejos a José Manuel Villalpando, egresado de la libre de derecho y ocho años colaborador de Enrique Krauze, con una formación anti liberal, con la intención de darle vuelta a la historia para rescatar a personajes como Iturbide, Maximiliano, Antonio López de Santa Ana, Porfirio Díaz, hasta llegar a los modernos niños héroes que fueron a negociar el Tratado de Libre Comercio, liderados por Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, sin olvidar a Fox, héroe de la transición y a Calderón, héroe de la lucha contra el narcotráfico.
Sería interesante recordar y discutir los “Sentimientos de la Nación” expresados por Morelos, base de la Constitución de Apatzingan y de la de 1824, que planteaba la independencia de nuestra patria ente cualquier otra nación, establecía un gobierno liberal con tres poderes, que se diera prioridad en los empleos a los locales y le pedía al congreso trazar leyes para moderar la opulencia y la pobreza; recordar las leyes de reforma, con las que Juárez puso en su lugar al clero, sin olvidar que luego los conservadores pidieron que viniera Maximiliano para derrocar a Juárez y para eliminar dichas leyes; recordar a Flores Magón cuando en oposición al dictador Díaz decía que la libertad no se conquista de rodillas, sino de pie, que no quería bribones que explotaran nuestros recursos y a los trabajadores, ni bandidos que sostuvieran con la ley a esos bribones, ni malvados que en nombre de cualquier religión hicieran del pobre un cordero que se dejara devorar de los lobos sin resistencia ni protesta y que se regocijaba al ver un futuro en que no habría un sólo hombre que dijera "tengo hambre" ni un solo hombre que dijera "no sé leer".
Si recordáramos esos y muchos otros planteamientos de los grandes ideólogos de nuestros movimientos, veríamos que muchos no se han cumplido, porque siempre ha habido grupos interesados en echar para atrás las propuestas liberales y por eso vamos como la burrita con unos pasos pa’ delante y otros tantos para atrás.
Actualmente el poder lo comparte el gobierno con los grandes sindicatos, los grandes empresarios, las televisoras, los narcotraficantes, los partidos políticos. Las instituciones están secuestradas por algunos de esos grupos que han infiltrado personal y recursos en ellas, para asegurarse de que actúen de acuerdo a sus intereses. El ejemplo más reciente es el del penal de Gómez Palacio, utilizado por la delincuencia organizada, con la complicidad de autoridades, como dormitorio de delincuentes, que salían a matar sobre pedido, con vehículos, armas y protección de los custodios y sin ser sospechosos, ya que purgaban una condena en ese penal.
Aprovechemos las fechas. No hay mucho de que festejar, ya que cada vez somos más dependientes en tecnología, alimentos, gasolinas, bienes de capital. Discutamos los pendientes que son muchos. ¿Cómo hacer para lograr crecimiento económico con igualdad social? Muchos de mis lectores me piden soluciones, pero en este caso en que hemos dejado deteriorar tanto la situación, no será fácil arreglarla, pero al menos debiéramos discutir opciones en todos los foros. ¿No cree?
Con derroche y con honores,
Y con maña recordar,
A Héroes conservadores,
La Patria hay que refundar,
Derrotando a los traidores.
Es impresionante ver cómo se utilizan los festejos del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución, para gastar un dineral que nos hace falta para cosas prioritarias y para presentar como héroes a personajes de la historia más afines a la ideología de los que tienen el poder.
El gobierno federal, sin ocultar su ideología conservadora, puso al frente de la Comisión de Festejos a José Manuel Villalpando, egresado de la libre de derecho y ocho años colaborador de Enrique Krauze, con una formación anti liberal, con la intención de darle vuelta a la historia para rescatar a personajes como Iturbide, Maximiliano, Antonio López de Santa Ana, Porfirio Díaz, hasta llegar a los modernos niños héroes que fueron a negociar el Tratado de Libre Comercio, liderados por Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, sin olvidar a Fox, héroe de la transición y a Calderón, héroe de la lucha contra el narcotráfico.
Sería interesante recordar y discutir los “Sentimientos de la Nación” expresados por Morelos, base de la Constitución de Apatzingan y de la de 1824, que planteaba la independencia de nuestra patria ente cualquier otra nación, establecía un gobierno liberal con tres poderes, que se diera prioridad en los empleos a los locales y le pedía al congreso trazar leyes para moderar la opulencia y la pobreza; recordar las leyes de reforma, con las que Juárez puso en su lugar al clero, sin olvidar que luego los conservadores pidieron que viniera Maximiliano para derrocar a Juárez y para eliminar dichas leyes; recordar a Flores Magón cuando en oposición al dictador Díaz decía que la libertad no se conquista de rodillas, sino de pie, que no quería bribones que explotaran nuestros recursos y a los trabajadores, ni bandidos que sostuvieran con la ley a esos bribones, ni malvados que en nombre de cualquier religión hicieran del pobre un cordero que se dejara devorar de los lobos sin resistencia ni protesta y que se regocijaba al ver un futuro en que no habría un sólo hombre que dijera "tengo hambre" ni un solo hombre que dijera "no sé leer".
Si recordáramos esos y muchos otros planteamientos de los grandes ideólogos de nuestros movimientos, veríamos que muchos no se han cumplido, porque siempre ha habido grupos interesados en echar para atrás las propuestas liberales y por eso vamos como la burrita con unos pasos pa’ delante y otros tantos para atrás.
Actualmente el poder lo comparte el gobierno con los grandes sindicatos, los grandes empresarios, las televisoras, los narcotraficantes, los partidos políticos. Las instituciones están secuestradas por algunos de esos grupos que han infiltrado personal y recursos en ellas, para asegurarse de que actúen de acuerdo a sus intereses. El ejemplo más reciente es el del penal de Gómez Palacio, utilizado por la delincuencia organizada, con la complicidad de autoridades, como dormitorio de delincuentes, que salían a matar sobre pedido, con vehículos, armas y protección de los custodios y sin ser sospechosos, ya que purgaban una condena en ese penal.
Aprovechemos las fechas. No hay mucho de que festejar, ya que cada vez somos más dependientes en tecnología, alimentos, gasolinas, bienes de capital. Discutamos los pendientes que son muchos. ¿Cómo hacer para lograr crecimiento económico con igualdad social? Muchos de mis lectores me piden soluciones, pero en este caso en que hemos dejado deteriorar tanto la situación, no será fácil arreglarla, pero al menos debiéramos discutir opciones en todos los foros. ¿No cree?
miércoles, 28 de julio de 2010
HAY QUE SALVAR A MÉXICO
Alianzas por el poder,
Ya suplen la ideología,
Los planes ¿Quién quiere hacer?,
Se improvisa noche y día,
Tenemos que renacer,
El País en ti confía.
Cuando se habló de posibles alianzas electorales entre el PAN y el PRD, mucha gente pensó que era imposible que funcionaran, ya que sus proyectos y su visión de país son radicalmente distintos, pues mientras uno condena el aborto, el matrimonio entre homosexuales y el divorcio, el otro los apoya y promueve leyes para legalizarlos; mientras uno propone la privatización del petróleo, el otro defiende su estatización y así sucesivamente, podíamos mencionar un sin número de diferencias.
Les platiqué en columnas anteriores que en las recientes elecciones para gobernador en 12 estados, la gran ganadora fue Elba Esther y su PANAL y la gran perdedora fue la ideología, que ya parece estar a punto de morir. La Maistra se alió en unos casos con el PRI y en otros con el PAN y PRD y en todos ganó, ¡qué maravilla!, el PRI aunque ganó 9 gubernaturas, perdió, ya que pensaba que ganaría todas, además de que las 3 que perdió representan muchos votos y presupuesto y la alianza PAN-PRD que ganó esas tres (Oaxaca, Puebla y Sinaloa), demostró que para mucha gente, al menos en esos estados, es más importante que el PRI no siga gobernando, a la incertidumbre de cómo podrá gobernar y que políticas va implantar esa alianza que aunque absurda desde el punto de vista ideológico, resultó muy pragmática y por eso digo que las ideología ya no cuentan y todos se pueden aliar con todos.
La salida de Gómez Mont nos hace recordar el famoso convenio firmado, negado inicialmente y exhibido después, entre los presidentes nacionales del PAN y del PRI, con el Secretario de Gobernación y el Secretario de Gobierno del Estado de México, en el que el primero se comprometía a no formar alianza con el PRD en la elección para gobernador de ese estado en 2011, a cambio, aunque obviamente no se señala en el convenio, de que el PRI apoyara la aprobación de la ley de ingresos.
Ante el éxito de las alianzas, al menos en lo electoral, y el incumplimiento del PRI en la Ley de Ingresos, volverá a aparecer el tema de las alianzas para las elecciones del próximo año, sobre todo para el Estado de México, ya que si lograran ganarla, dejaría fuera de la contienda para el 2012 a Peña Nieto y aunque juran y perjuran que la alianza es impensable para la elección presidencial, sabemos que sus acuerdos se van acomodando de acuerdo a las circunstancias y me atrevo a pensar que a Marcelo Ebrard, lo podría apoyar también el PAN, para que el PRI no regrese a Los Pinos.
Pero López Obrador les viene a descomponerles sus planes. Se realizó el domingo pasado en el Zócalo, la Asamblea del movimiento que coordina, con una asistencia igual de numerosa que en las pasadas y quedó claro que participará en el 2012, sin mencionar partido e insistiendo en la necesidad de un Modelo Alternativo de Nación.
Los que niegan que AMLO tiene millones de seguidores, vive en otro país o se informa en medios oficiales. El PRD tendrá ahora que fijar su posición: ¿alianzas con el PAN? o ¿un gran frente de todas las izquierdas?. Su única posibilidad de éxito es la segunda, con un candidato de unidad, que pude o no ser López Obrador, pero con un proyecto alternativo, que retome los valores que han sido trastocados y que obligue a los otros partidos a presentar sus propuestas. La reciente noticia de los internos del penal de Gómez Palacio, nos muestran al México descompuesto al que hemos llegado y no pasa nada. Estamos aún en el momento propicio para salvar a México y no dejar que el miedo inhiba la participación ciudadana. ¿Usted qué opina?
Ya suplen la ideología,
Los planes ¿Quién quiere hacer?,
Se improvisa noche y día,
Tenemos que renacer,
El País en ti confía.
Cuando se habló de posibles alianzas electorales entre el PAN y el PRD, mucha gente pensó que era imposible que funcionaran, ya que sus proyectos y su visión de país son radicalmente distintos, pues mientras uno condena el aborto, el matrimonio entre homosexuales y el divorcio, el otro los apoya y promueve leyes para legalizarlos; mientras uno propone la privatización del petróleo, el otro defiende su estatización y así sucesivamente, podíamos mencionar un sin número de diferencias.
Les platiqué en columnas anteriores que en las recientes elecciones para gobernador en 12 estados, la gran ganadora fue Elba Esther y su PANAL y la gran perdedora fue la ideología, que ya parece estar a punto de morir. La Maistra se alió en unos casos con el PRI y en otros con el PAN y PRD y en todos ganó, ¡qué maravilla!, el PRI aunque ganó 9 gubernaturas, perdió, ya que pensaba que ganaría todas, además de que las 3 que perdió representan muchos votos y presupuesto y la alianza PAN-PRD que ganó esas tres (Oaxaca, Puebla y Sinaloa), demostró que para mucha gente, al menos en esos estados, es más importante que el PRI no siga gobernando, a la incertidumbre de cómo podrá gobernar y que políticas va implantar esa alianza que aunque absurda desde el punto de vista ideológico, resultó muy pragmática y por eso digo que las ideología ya no cuentan y todos se pueden aliar con todos.
La salida de Gómez Mont nos hace recordar el famoso convenio firmado, negado inicialmente y exhibido después, entre los presidentes nacionales del PAN y del PRI, con el Secretario de Gobernación y el Secretario de Gobierno del Estado de México, en el que el primero se comprometía a no formar alianza con el PRD en la elección para gobernador de ese estado en 2011, a cambio, aunque obviamente no se señala en el convenio, de que el PRI apoyara la aprobación de la ley de ingresos.
Ante el éxito de las alianzas, al menos en lo electoral, y el incumplimiento del PRI en la Ley de Ingresos, volverá a aparecer el tema de las alianzas para las elecciones del próximo año, sobre todo para el Estado de México, ya que si lograran ganarla, dejaría fuera de la contienda para el 2012 a Peña Nieto y aunque juran y perjuran que la alianza es impensable para la elección presidencial, sabemos que sus acuerdos se van acomodando de acuerdo a las circunstancias y me atrevo a pensar que a Marcelo Ebrard, lo podría apoyar también el PAN, para que el PRI no regrese a Los Pinos.
Pero López Obrador les viene a descomponerles sus planes. Se realizó el domingo pasado en el Zócalo, la Asamblea del movimiento que coordina, con una asistencia igual de numerosa que en las pasadas y quedó claro que participará en el 2012, sin mencionar partido e insistiendo en la necesidad de un Modelo Alternativo de Nación.
Los que niegan que AMLO tiene millones de seguidores, vive en otro país o se informa en medios oficiales. El PRD tendrá ahora que fijar su posición: ¿alianzas con el PAN? o ¿un gran frente de todas las izquierdas?. Su única posibilidad de éxito es la segunda, con un candidato de unidad, que pude o no ser López Obrador, pero con un proyecto alternativo, que retome los valores que han sido trastocados y que obligue a los otros partidos a presentar sus propuestas. La reciente noticia de los internos del penal de Gómez Palacio, nos muestran al México descompuesto al que hemos llegado y no pasa nada. Estamos aún en el momento propicio para salvar a México y no dejar que el miedo inhiba la participación ciudadana. ¿Usted qué opina?
viernes, 23 de julio de 2010
La Decena Mágica, el significado de la UNAM en mi vida
La Guitarra Romántica
Se conoce como “La decena trágica”, a un período negro de nuestra historia, que duró un poco más de diez días (del 9 al 22 febrero de 1913) en el que un grupo de sublevados se levantaron en armas contra el gobierno de Francisco I. Madero y que culminó con su asesinato y la ascensión a la presidencia de Victoriano Huerta.
Se conoce como “La decena trágica”, a un período negro de nuestra historia, que duró un poco más de diez días (del 9 al 22 febrero de 1913) en el que un grupo de sublevados se levantaron en armas contra el gobierno de Francisco I. Madero y que culminó con su asesinato y la ascensión a la presidencia de Victoriano Huerta.
¿Pero qué tiene que ver ese título con el de mi ensayo “La decena mágica?, la verdad nada, salvo que el parecido de palabras y sílabas haga recordar ésta con la otra, ya que además, se refieren a aspectos diametralmente opuestos, como la sombra y la luz, la tristeza y la alegría, la depresión y el entusiasmo, la traición y la amistad.
En mi ya larga vida, he tenido etapas muy significativas llenas de experiencias, alegrías, tristezas, logros, fracasos, pero sin duda el período más importante que la marcó para siempre, es el que ahora llamo “la decena mágica” y que comprende una década qué va desde 1959 en que ingresé a la Escuela Nacional Preparatoria No. 1, pasando por mis estudios de licenciatura en Ingeniería Civil de 1961 a 1965, mi estancia como ayudante de Investigador en el Instituto de Ingeniería en 1965, mis estudios de maestría en Planeación de 1966 a 1967 y el movimiento estudiantil en 1968, año en que ya me desempeñaba como profesor tanto en la Facultad como en la División de Estudios Superiores de Ingeniería y todo ello, sucedió en las instalaciones de la maravillosa UNAM, que este año cumple su primer centenario y que está clasificada actualmente dentro de las primeras 50 instituciones de enseñanza e investigación a nivel mundial.
En estos diez años no sólo obtuve de la UNAM una preparación muy sólida que me permitió desarrollar una vida profesional muy intensa, con un ingreso más que suficiente para vivir bien y formar una bella familia, sino que además ahí me enseñaron a pensar con libertad, a razonar, a respetar a mis profesores y a mis compañeros, a hacer las cosas bien. Aprendí que al terminar mis estudios empezaba verdaderamente mi carrera, pues no debía conformarme con lo aprendido, sino que debía seguir estudiando, no sólo para recordar lo aprendido sino también para actualizarme con los nuevos conocimientos derivados de los avances tecnológicos, y tal vez lo más importante, fue que la UNAM me ayudó a despertar en mí, una sensibilidad social para aplicar mis conocimientos, buscando siempre solucionar las carencias de infraestructura de la mayoría de la población, que generalmente es la más amolada.
Soy el segundo de seis hermanos de una familia de clase media, en la que el único ingreso era el de mi papá, el cual apenas nos alcanzaba para pagar la renta de un modesto departamento, para comer, vestirnos y tener pequeñas distracciones como ir al cine y comer un helado algunos fines de semana; sin embargo, mi papá tuvo la decisión de buscar siempre algún departamento que estuviera cerca de un parque, así que en mi infancia y primera juventud pude disfrutar a convivir con vecinos y a aprender y practicar todo tipo de juegos como tochito, fut, canicas, trompo y a veces hasta las trompadas, que era una forma civilizada de dirimir las diferencias. Era feliz y no tenía conciencia clara de nuestras carencias y de las penurias económicas de mis padres.
Soy el segundo de seis hermanos de una familia de clase media, en la que el único ingreso era el de mi papá, el cual apenas nos alcanzaba para pagar la renta de un modesto departamento, para comer, vestirnos y tener pequeñas distracciones como ir al cine y comer un helado algunos fines de semana; sin embargo, mi papá tuvo la decisión de buscar siempre algún departamento que estuviera cerca de un parque, así que en mi infancia y primera juventud pude disfrutar a convivir con vecinos y a aprender y practicar todo tipo de juegos como tochito, fut, canicas, trompo y a veces hasta las trompadas, que era una forma civilizada de dirimir las diferencias. Era feliz y no tenía conciencia clara de nuestras carencias y de las penurias económicas de mis padres.
Mis hermanos y yo estudiamos siempre en escuelas oficiales. Cuando fui aceptado para ingresar a la Preparatoria mi papá se sintió orgulloso de tener un hijo universitario y a pesar de que las cuotas desde entonces eran muy bajas y accesibles, él siempre batalló para pagarla, pero buscaba la forma de no fallar, pues su ilusión era tener un hijo profesionista y de la UNAM.
La Preparatoria me encantaba por su ambiente de libertad y de responsabilidad. Yo tuve compañeros que venían de escuelas privadas muy controladas y tuvieron serias crisis en la Prepa, al ver que no se necesitaba a alguien controlando las entradas y las salidas, ni un maestro llamando a los papás para avisar si había ido o no a clases o para darles las calificaciones, ya que cada quien elegía entrar o no a clases, o irse a alguno de los lugares cercanos donde había mesas de billar y de ping pong.
Siempre me gustaron las matemáticas, por lo que aparte de tomar las clases con los maestros que me habían asignado en mi programa, asistía de oyente a otras clases de las mismas materias impartidas por los maestros que tenían fama de mejores. En la Prepa hice también mis pininos como actor, ya que me inscribí en la clase de Teatro y estudiamos y ensayamos varias obras, aunque siempre me quedé con las ganas de hacer una representación completa y con público.
Un día, cursando el segundo de Prepa, durante un intermedio entre clase y clase, nos juntamos un grupito de muchachas y muchachos a platicar y de pronto una amiga muy bonita dijo que le encantaba la guitarra y preguntó si alguno de nosotros la tocaba. Yo que jamás había tocado una, no resistí la tentación de quedar bien con esa chulada y dije una mentira, pero con gran seriedad: “yo la toco”. Unos días después hubo una reunión de los compañeros del grupo y cuál sería mi sorpresa, al ver que la bonita llevaba una guitarra. Afortunadamente había otro compañero que si la tocaba y yo, mientras cantaba con él, cosa que sí sabía hacer, logré hacerme el disimulado y no tuve que confesar la verdad. Al día siguiente conseguí la dirección de un taller de guitarras, donde me dijeron que había un maestro que me podía dar clases y tomé un curso intensivo y a los 3 meses ya podía acompañar canciones rancheras, corridos y boleros, suficiente para ya no quedar de hablador. La bonita se hizo novia de un muchacho de profesional, pero a ella le agradezco haber entrado al mundo de la guitarra, sin imaginarme que ésta, formaría parte importante de mi vida, mientras que de ella, no recuerdo ni su nombre.
Unos meses después, llegó el momento crucial de escoger la carrera a estudiar. Yo en realidad no tuve grandes dudas. Las matemáticas que para la mayoría eran el coco, para mí eran pan comido y disfrutaba explicándoselas, de manera que me pusieron el apodo del “ingenierito”, como premonición de lo que sería mi decisión. Desde entonces empecé a ganarme unos centavitos dando clases de matemáticas a vecinos, en alguna de las bancas del parque cercano a mi casa, o bajo de alguno de sus árboles.
Al entrar a la Facultad de Ingeniería la experiencia fue un poco traumática, pues la primera semana y de acuerdo a la tradición, los alumnos más avanzados me raparon y me adoptaron como su perro para que les hiciera mandados que más me convenía atender para no sufrir mayores vejaciones; afortunadamente esto no duró mucho y al poco tiempo empecé a disfrutar de las bellas instalaciones de mi Universidad.
Al entrar a la Facultad de Ingeniería la experiencia fue un poco traumática, pues la primera semana y de acuerdo a la tradición, los alumnos más avanzados me raparon y me adoptaron como su perro para que les hiciera mandados que más me convenía atender para no sufrir mayores vejaciones; afortunadamente esto no duró mucho y al poco tiempo empecé a disfrutar de las bellas instalaciones de mi Universidad.
Gracias al apoyo de mis padres que querían que no descuidara mis estudios, no tuve que trabajar y dedicaba todo mi tiempo a la escuela. Viajaba en camión, asistía a mis clases, algunos días me quedaba a estudiar en la biblioteca, otras me iba con amigos a pasear a los bellos jardines de su campus, donde descansábamos, leíamos, platicábamos, nos contábamos chistes. En otras ocasiones y cuando había más tiempo disponible nos íbamos a los frontones de CU a jugar frontenis, donde casi siempre nos cansábamos mucho, no tanto de jugar, sino de ir a buscar la pelota que se iba muy lejos ya que no había alambrado, pero esto fue tan significativo en mi vida, que hasta la fecha sigo practicando el frontón y me ha dado muchas satisfacciones. Era muy agradable visitar otras facultades, principalmente la de Filosofía y Letras, ya que era la que tenía más lindas alumnas, además de que en el verano, venían muchas americanas a estudiar y a nosotros nos ayudaron, sobre todo a practicar nuestro inglés.
Con otros cuatro compañeros acordamos juntarnos a estudiar en una o en otra casa y a veces jugábamos cartas, otras cantábamos, otras nos íbamos al cine y unas más hasta las dedicábamos verdaderamente a estudiar.
A principio de cada año hacíamos cola para seleccionar grupos, o sea, para cada materia que nos tocaba llevar, escogíamos a un maestro y un horario, aunque muchas veces teníamos que llevar opción “B” y opción “C” por si ya no encontrábamos lugar en la “A” que era la que preferíamos, unos por tratarse del mejor maestro, según la opinión generalizada de alumnos más avanzados, otros por considerar a ese maestro como “barco”, o sea, menos exigente y estricto que otros. A mí me tocaron excelentes maestros, pues otra gran ventaja de la UNAM es que contaba con profesorado que asistía a dar clases más por gusto que por paga y que desempeñaba trabajos en empresas privadas o en el gobierno y contaba con gran experiencia no sólo teórica sino también práctica en la materia que impartían, ya fuera construcción, mecánica de suelos, hidráulica, carreteras, puentes, puertos, lo que resultaba invaluable para nosotros los alumnos y les aprendimos no sólo lo de su cátedra, sino también su entusiasmo, su calidad humana y su entrega en todo lo que hacían.
A principio de cada año hacíamos cola para seleccionar grupos, o sea, para cada materia que nos tocaba llevar, escogíamos a un maestro y un horario, aunque muchas veces teníamos que llevar opción “B” y opción “C” por si ya no encontrábamos lugar en la “A” que era la que preferíamos, unos por tratarse del mejor maestro, según la opinión generalizada de alumnos más avanzados, otros por considerar a ese maestro como “barco”, o sea, menos exigente y estricto que otros. A mí me tocaron excelentes maestros, pues otra gran ventaja de la UNAM es que contaba con profesorado que asistía a dar clases más por gusto que por paga y que desempeñaba trabajos en empresas privadas o en el gobierno y contaba con gran experiencia no sólo teórica sino también práctica en la materia que impartían, ya fuera construcción, mecánica de suelos, hidráulica, carreteras, puentes, puertos, lo que resultaba invaluable para nosotros los alumnos y les aprendimos no sólo lo de su cátedra, sino también su entusiasmo, su calidad humana y su entrega en todo lo que hacían.
Al terminar el tercer año, tuve la oportunidad de irme un mes, con otros cinco compañeros, la mayoría del grupo con el que me juntaba a estudiar, a un pueblo de Michoacán llamado Buenavista a hacer lo que se llamaba “prácticas de topografía”. Esa fue mi primera experiencia de estar tanto tiempo fuera de mi casa, enfrentándome a situaciones diferentes, unas muy padres y otras muy difíciles, pues aparte de que como hijo de familia todo lo doméstico me lo solucionaba mi mamá y aquí tenía que aprender a solucionarlo yo mismo, en cada pueblo hay personas desconfiadas de los fuereños y piensan que todos pretenden hacer algún mal. En Buenavista no fue la excepción y un día nos tocó toparnos con varios tipos, en una fonda donde acostumbrábamos a hacer nuestras comidas, los que después de estar tomando cerveza tras cerveza se nos quedaban viendo con desprecio y hasta agresividad y alcanzábamos a escuchar que decían que con gusto le meterían un plomazo a los planchaditos de la capital. Aunque estábamos asustados, no respondimos a las indirectas y un poco después nos retiramos. Esto no volvió a repetirse y la verdad, la gran mayoría de la población nos trato de maravilla. Les explicamos que haríamos un levantamiento de todo el pueblo, o sea un mapa con todas sus calles, casas y negocios y que les sería muy útil para muchas cosas y recibimos gran apoyo de la gente, que se acercaba a hacernos preguntas, que muchas veces no sabíamos cómo responder, ya que nosotros no éramos autoridad, para decirles cuando tendrían mejor alumbrado público, o un parque deportivo y mil cosas más. En ese lugar, algunos compañeros tuvieron su primera novia, Recuerdo que un día uno de ellos se emborrachó de tristeza, porque su novia lo cortó para hacerse novia de un torerito que llegó al pueblo y nos daba risa escuchar cómo se lamentaba de que a él, que ya era 3/5 de ingeniero, lo hubieran cambiado por ese torerito.
Había la leyenda en la Facultad de que los años más difíciles de aprobar eran el primero y el tercero y por ello se decía: “quién pasa primero llega a tercero y quien pasa tercero llega a ingeniero” y tal vez había algo de razón. Una de las materias más complicadas para todos era Estructuras de tercer año y como le teníamos no sé si miedo o respeto, le dedicamos mucho tiempo y esfuerzo y afortunadamente la aprobamos, unos de panzazo y otros en forma aceptable, pero festejamos como si hubiera sido el examen profesional.
La gran mayoría de los estudiantes de casi todas las facultades, eran fanáticos del futbol americano y no dejábamos de asistir a los famosos clásicos cásicos, entre los equipos de los burros blancos del politécnico, contra los pumas de la universidad Asistíamos en bola y disfrutábamos los triunfos pero también nos tocó sufrir varias dolorosas derrotas.
Estaba en segundo de la carrera y yo seguía practicando y mejorando en el frontenis y en la guitarra. En los puestos de periódicos vendían una revista quincenal maravillosa llamada “guitarras y canciones”, que tenía la letra y los acompañamientos de canciones populares muy bonitas, la que fue de invaluable utilidad para aumentar mi repertorio. Un día me percaté que en la revista venía publicidad del “Estudio de Arte Guitarrístico” y como me llamó la atención, anoté la dirección y lo fui a visitar, con la idea de mejorar mis acompañamientos. Mi sorpresa fue grande al darme cuenta de que se trataba del estudio de la guitarra clásica. Había tres maestros, estudio de grabación y un pequeñito salón de conciertos. Me invitaron a que asistiera un sábado en que todos los alumnos daban un pequeño o gran concierto de acuerdo a su nivel y quedé fascinado; sin embargo, aunque no era muy alta la colegiatura, yo no contaba con esos recursos y se los informé. Me ofrecieron una beca, de manera que mientras avanzara satisfactoriamente la mantendría y gustoso acepté y rápidamente fui avanzando y por tanto conservando mi beca, pero me urgía una mejor guitarra. Me recomendaron un lugar, donde me dieron la oportunidad de tocar desde la más cara, hasta la que terminé comprando y que era la más económica, aunque de todos modos resultaba onerosa para mí, pero conté con el apoyo de familiares que supieron de mi deseo.
Estaba en segundo de la carrera y yo seguía practicando y mejorando en el frontenis y en la guitarra. En los puestos de periódicos vendían una revista quincenal maravillosa llamada “guitarras y canciones”, que tenía la letra y los acompañamientos de canciones populares muy bonitas, la que fue de invaluable utilidad para aumentar mi repertorio. Un día me percaté que en la revista venía publicidad del “Estudio de Arte Guitarrístico” y como me llamó la atención, anoté la dirección y lo fui a visitar, con la idea de mejorar mis acompañamientos. Mi sorpresa fue grande al darme cuenta de que se trataba del estudio de la guitarra clásica. Había tres maestros, estudio de grabación y un pequeñito salón de conciertos. Me invitaron a que asistiera un sábado en que todos los alumnos daban un pequeño o gran concierto de acuerdo a su nivel y quedé fascinado; sin embargo, aunque no era muy alta la colegiatura, yo no contaba con esos recursos y se los informé. Me ofrecieron una beca, de manera que mientras avanzara satisfactoriamente la mantendría y gustoso acepté y rápidamente fui avanzando y por tanto conservando mi beca, pero me urgía una mejor guitarra. Me recomendaron un lugar, donde me dieron la oportunidad de tocar desde la más cara, hasta la que terminé comprando y que era la más económica, aunque de todos modos resultaba onerosa para mí, pero conté con el apoyo de familiares que supieron de mi deseo.
De vez en cuando organizaba en mi casa pequeños conciertos con amigos y familiares para que escucharan mis avances y a veces llegué a tocar en salas especiales, lo que implicaba un mayor tiempo de preparación del recital. Día con día era mayor el tiempo que tenía que dedicar al estudio de la guitarra si quería avanzar y no estancarme, pero la carrera también me estaba demandando cada vez más tiempo y tenía además la necesidad de buscar pequeños trabajitos o clases particulares para obtener algo de dinero, para sufragar algunos gastos, de manera que en quinto año me enfrenté con una decisión clave en mi vida: ¿la ingeniería o la música?; afortunadamente elegí la primera y la segunda quedó como uno de mis pasatiempos favoritos.
En ese tiempo la Facultad organizó un festival musical en el Auditorio de la misma e invitó a alumnos y maestros a participar y ¡que creen? Yo me inscribí. El evento estuvo presidido por el Maestro Antonio Dovalí, Director de la Facultad, y actuó, entre otros, Jorge Fernández, quién había regresado a estudiar después de muchos años en que se había ido a probar suerte como cantante romántico y la verdad lo hacía muy bien. Me tocó mi turno y aunque me sentí nervioso, finalmente no salió tan mal. La siguiente semana en que tuve mi clase de Puertos, el Maestro Dovalí mencionó mi nombre diciendo “pásele al pizarrón y háganos un solito”, y todos soltaron la carcajada.
Al iniciar el quinto y último año de la carrera, asistí al Instituto de Ingeniería para atender una convocatoria, en la que solicitaban estudiantes para ayudantes de investigador y como yo tenía buen promedio y cumplía los requisitos, me seleccionaron y trabajé ahí un año con un horario de medio tiempo y un sueldo modesto, que para mí era grandioso. Ahí conocí y trabajé con gente muy interesante y preparada, mucha de la cual, venía de estudiar maestrías y doctorados en el extranjero. Me tocó participar en proyectos muy trascendentes, de los cuales destacó un modelo para simular temblores y revisar el comportamiento de distintos tipos de estructuras y diferentes tipos de suelos, ante temblores de diferentes magnitudes. Ahí se reforzó mi gusto por la mecánica de suelos y por el cálculo estructural.
Al iniciar el quinto y último año de la carrera, asistí al Instituto de Ingeniería para atender una convocatoria, en la que solicitaban estudiantes para ayudantes de investigador y como yo tenía buen promedio y cumplía los requisitos, me seleccionaron y trabajé ahí un año con un horario de medio tiempo y un sueldo modesto, que para mí era grandioso. Ahí conocí y trabajé con gente muy interesante y preparada, mucha de la cual, venía de estudiar maestrías y doctorados en el extranjero. Me tocó participar en proyectos muy trascendentes, de los cuales destacó un modelo para simular temblores y revisar el comportamiento de distintos tipos de estructuras y diferentes tipos de suelos, ante temblores de diferentes magnitudes. Ahí se reforzó mi gusto por la mecánica de suelos y por el cálculo estructural.
Tal vez yo fui diferente al resto de mis compañeros y por eso me daba tiempo de hacer muchas cosas y de hacerlas más o menos bien, Terminé la carrera sin materias reprobadas y con promedio general de 8.7, hacía mucho deporte, tocaba guitarra clásica, hacía pequeños trabajos y daba clases particulares, era muy fiestero, amiguero, bailador y trovador y muy apegado a mi familia. ¿En qué era diferente?, pues creo que sólo en que no tuve novia durante todo este tiempo, pues yo veía que todos mis amigos le dedicaban demasiado tiempo a las suyas y les quedaba poco tiempo para hacer otras actividades. Estoy consciente de que seguramente tuvieron otras compensaciones.
Al terminar la carrera me quedé picado y quería seguir estudiando. Me llamaba mucho la atención la Maestría en Estructuras. Un amigo me comentó que había iniciado un año antes una nueva maestría en Planeación Económica, promovida por la Secretaría de Obras Públicas y como también me interesó, fui a platicar con el Ingeniero Rodolfo Felix Valdés, alto funcionario de esa Secretaría, quién me comentó que el objetivo de la nueva maestría era formar ingenieros economistas, o sea, darle a los ingenieros una formación básica en la rama económica. Agregó que si yo era seleccionado, la Secretaría me contrataría con una plaza modesta y me mandaría a estudiar, pero que al terminar tendría la obligación de trabajar dos años para la Secretaría, lo cual no me molestó, sino que se me hizo una gran ventaja pues saldría con trabajo seguro, así que en ese momento se me volvió a presentar otra gran disyuntiva en mi vida, ahora era ¿Estructuras o Planeación?
Al terminar la carrera me quedé picado y quería seguir estudiando. Me llamaba mucho la atención la Maestría en Estructuras. Un amigo me comentó que había iniciado un año antes una nueva maestría en Planeación Económica, promovida por la Secretaría de Obras Públicas y como también me interesó, fui a platicar con el Ingeniero Rodolfo Felix Valdés, alto funcionario de esa Secretaría, quién me comentó que el objetivo de la nueva maestría era formar ingenieros economistas, o sea, darle a los ingenieros una formación básica en la rama económica. Agregó que si yo era seleccionado, la Secretaría me contrataría con una plaza modesta y me mandaría a estudiar, pero que al terminar tendría la obligación de trabajar dos años para la Secretaría, lo cual no me molestó, sino que se me hizo una gran ventaja pues saldría con trabajo seguro, así que en ese momento se me volvió a presentar otra gran disyuntiva en mi vida, ahora era ¿Estructuras o Planeación?
Escogí la segunda y creo que fue otro acierto, pues desarrolle una carrera profesional dedicado a actividades relacionadas con la planeación, que siempre he disfrutado y que me han dejado grandes satisfacciones.
En la Maestría conocí a personajes sorprendentes. La mayoría eran mucho mayores que yo y contaban con muy amplia experiencia. Uno era el Director de una empresa mediana de construcción, otro era Doctor en Ingeniería en la rama nuclear y con gran sencillez se comportaba como compañero y alumno en esta Maestría. Me hice amigo de ambos y los consejos que me dieron me han servido hasta la fecha.
Estudiaba el primer año de la maestría y empecé a recibir, cada vez con más frecuencia, una invitación para asistir al examen profesional de algunos de mis compañeros. Al principio me daba mucho gusto, pero conforme aumentaba el número de titulados, incluyendo a algunos de los que yo consideraba malos estudiantes, me llegué a sentir molesto, pues yo eso lo veía muy lejano pues ni siquiera había escogido mi tema de tesis y menos la había iniciado y ese era requisito indispensable para solicitar examen.
Las materias de la maestría eran en general muy diferentes a lo que había estudiado en la carrera, ya que correspondían a la rama económica. Me tocaron excelentes maestros y me gustaron los temas, así que estudiarlos no era una obligación sino una delicia. Al terminar ese primer año, aún me quedaban varias materias para completar mi programa, pero ya tenía que cumplir el compromiso contraído con la Secretaría de Obras Públicas, así que entré a trabajar, con un salario un poco mejor y con horario especial para poder atender las materias que me faltaban y para dar algunas clases en la propia maestría como ayudante de profesor y en la licenciatura con clases propias. Me animé a comprar mi primer coche, usado y chiquito, pero deje de sufrir los apretujones y los riesgos de ir casi colgado en el camión de pasajeros, pues a ciertas horas era heroico lograr subirse.
El trabajo de la Secretaría también me pareció muy interesante, pues entré en un grupo que apoyado en cartografía tenía que identificar futuros proyectos carreteros, unos llamados de integración política que permitirían conectar todas las capitales municipales con la red carretera, otros de penetración económica, localizados en zonas de potencial agrícola, pecuario, silvícola y que requerían un camino para poder incrementar su producción y poder sacarla a los mercados a través de la red carretera, otros para conectar en forma más directa y rápida a dos o más ciudades ya comunicadas en lo que serían seguramente autopistas de cuota. A mí me tocó estudiar la rentabilidad económica y financiera de muchos proyectos con el fin de jerarquizarlos y programar en el tiempo su construcción, así que para mí, ya representaban verdaderos estudios de planeación. Ahí se me abrieron los ojos y me alegré al darme cuenta que tenía en mi escritorio temas de tesis muy interesantes, de manera que seleccioné un tramo carretero y me puse a hacer un estudio socioeconómico muy completo y calculé indicadores como la relación beneficio-costo, la tasa interna de retorno, el período de recuperación de la inversión, visité la zona para obtener información de campo, sobre todo de las comunidades que se conectarían y busqué a un maestro que me dirigiera la tesis.
Aquí voy a hacer un paréntesis para contar una anécdota curiosa. El artesano que hacía guitarras y que me enseñó mis primeros acordes y acompañamientos, organizó un festival musical para que todos sus alumnos participaran cantando y tocando una o dos canciones y sabiendo que después de haber aprendido con él los fundamentos de la guitarra, había estudiado música clásica, me pidió que cerrara su festival tocando una pieza. Yo me sentía en deuda con él y con gusto acepté el compromiso que se realizaría el 23 de junio de 1967. Por otro lado, al terminar la tesis en el mes de mayo, solicité fecha de examen, y ¿Qué creen? me asignaron el 23 de junio de 1967. Que increíble coincidencia, lo bueno es que el examen era en la tarde y el recital en la noche. Cuando llegó la fecha, a las 5 de la tarde el salón de exámenes estaba repleto de amigos y familiares. El haber dado clases a alumnos casi de mi edad o aún mayores, me dio confianza, así que durante el examen me sentí muy seguro y confiado, además de que dominaba mi tema y afortunadamente todos los sinodales preguntaron sobre él. Estaba como pez en el agua, terminó, salimos todos para que deliberaran, volvimos a entrar y muy emocionado e incrédulo escuché la resolución del jurado: “Aprobado por unanimidad y con mención honorífica”. Me felicitaron, me abrazaron, pero salí de volada, rumbo al lugar del festival musical. Llegué dos o tres números antes de que me tocara mi turno y cuando éste llegó y con tan sólo unos minutos de ensayo interpreté el “Capricho árabe” de Francisco Tárrega y creo que nunca la he podido volver a interpretar tan fluida y sin errores como esa vez.
En 1968 ya recibido, con maestría terminada, con trabajo interesante, tocando a ratitos la guitarra, haciendo deporte dos o tres veces por semana, con buena relación con mis padres y mis hermanos y dando clases, disfrutaba plenamente de mi vida. En ese año se presentaron diversos conflictos entre estudiantes y autoridades federales y de la capital, que al no resolverse provocaron que el movimiento estudiantil fuera creciendo más y más. Los líderes del movimiento visitaban todas las facultades para invitar a maestros y alumnos a sumarse a la huelga organizada como protesta. Ingeniería, que no tenía tradición de interesarse en luchas sociales poco a poco fue integrándose a la lucha, sobre todo porque uno de los profesores más destacados de esa Facultad, llamado Heberto Castillo, se convirtió en líder y promotor del castigo a las autoridades responsables. En ese tiempo mi horario de trabajo era matutino, no podía dar clases por la huelga, así que las tardes las dedicaba a asistir a los auditorios de diversas facultades a escuchar conferencias muy interesantes, no sólo sobre lo que estaba pasando ahí, sino sobre movimientos en diversas partes del mundo y sus causas. La verdad, yo estaba muy joven y me impresionaba el conocimiento, el entusiasmo y la vehemencia con la que hablaban los oradores. Me fui involucrando, asistí a marchas y manifestaciones y cuando regresaba a mi casa y prendía la televisión, me molestaba darme cuenta de la manipulación de la información por parte de los noticieros, que deformaban todo lo que yo acababa de presenciar. Era el año de las olimpiadas en nuestro país, así que había nerviosismo e intereses en autoridades y medios. Al movimiento se sumaban estudiantes de todos lados y hasta campesinos, obreros, oficinistas, amas de casa. Fue impresionante la manifestación del silencio, por lo larga, lo concurrida y sobre todo porque se respetó el objetivo de que no hubiera sonido y el silencio era impresionante. Vino la toma de las instalaciones de la UNAM por parte del ejército, la protesta y marcha encabezada por el Rector Barros Sierra. El movimiento seguía creciendo, hasta que llegó la terrible e inexplicable matanza de estudiantes del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas. Todos teníamos miedo, muchos amigos y compañeros estaban presos o desaparecidos. A partir de esa experiencia, mi visión de la vida, de las autoridades, de los medios de información, del comportamiento de los distintos grupos sociales incluyendo a mis compañeros profesores, cambió radicalmente y adquirí más conciencia de los grandes problemas del país, principalmente por las terribles desigualdades existentes y por la falta de democracia. Sentí la necesidad de comprometerme y aprovechar lo aprendido en la UNAM para tratar de contribuir a cambiar las cosas y esa actitud es otra gran aportación a mi vida de mi Universidad.
En 1969 se terminó este mágico ciclo e inició otro también inigualable. Elaboré mi tesis de Maestría y presenté con éxito mi examen de grado. Asistí a una reunión de amigas de una de mis hermanas y conocí a una bella muchacha, en la que encontré muchas afinidades, ya que le gustaba cantar, se sabía muchísimas canciones, le gustaba jugar frontenis a pesar de que era un deporte muy poco practicado por mujeres y muchas más. Después de dos años nos casamos y hoy tenemos 39 años de casados, 4 hijos, 4 nueras y 7 maravillosos nietos, pero esa, es otra historia que ya habrá momento para recordarla, para luego escribirla y después para contarla.
FIN
Estudiaba el primer año de la maestría y empecé a recibir, cada vez con más frecuencia, una invitación para asistir al examen profesional de algunos de mis compañeros. Al principio me daba mucho gusto, pero conforme aumentaba el número de titulados, incluyendo a algunos de los que yo consideraba malos estudiantes, me llegué a sentir molesto, pues yo eso lo veía muy lejano pues ni siquiera había escogido mi tema de tesis y menos la había iniciado y ese era requisito indispensable para solicitar examen.
Las materias de la maestría eran en general muy diferentes a lo que había estudiado en la carrera, ya que correspondían a la rama económica. Me tocaron excelentes maestros y me gustaron los temas, así que estudiarlos no era una obligación sino una delicia. Al terminar ese primer año, aún me quedaban varias materias para completar mi programa, pero ya tenía que cumplir el compromiso contraído con la Secretaría de Obras Públicas, así que entré a trabajar, con un salario un poco mejor y con horario especial para poder atender las materias que me faltaban y para dar algunas clases en la propia maestría como ayudante de profesor y en la licenciatura con clases propias. Me animé a comprar mi primer coche, usado y chiquito, pero deje de sufrir los apretujones y los riesgos de ir casi colgado en el camión de pasajeros, pues a ciertas horas era heroico lograr subirse.
El trabajo de la Secretaría también me pareció muy interesante, pues entré en un grupo que apoyado en cartografía tenía que identificar futuros proyectos carreteros, unos llamados de integración política que permitirían conectar todas las capitales municipales con la red carretera, otros de penetración económica, localizados en zonas de potencial agrícola, pecuario, silvícola y que requerían un camino para poder incrementar su producción y poder sacarla a los mercados a través de la red carretera, otros para conectar en forma más directa y rápida a dos o más ciudades ya comunicadas en lo que serían seguramente autopistas de cuota. A mí me tocó estudiar la rentabilidad económica y financiera de muchos proyectos con el fin de jerarquizarlos y programar en el tiempo su construcción, así que para mí, ya representaban verdaderos estudios de planeación. Ahí se me abrieron los ojos y me alegré al darme cuenta que tenía en mi escritorio temas de tesis muy interesantes, de manera que seleccioné un tramo carretero y me puse a hacer un estudio socioeconómico muy completo y calculé indicadores como la relación beneficio-costo, la tasa interna de retorno, el período de recuperación de la inversión, visité la zona para obtener información de campo, sobre todo de las comunidades que se conectarían y busqué a un maestro que me dirigiera la tesis.
Aquí voy a hacer un paréntesis para contar una anécdota curiosa. El artesano que hacía guitarras y que me enseñó mis primeros acordes y acompañamientos, organizó un festival musical para que todos sus alumnos participaran cantando y tocando una o dos canciones y sabiendo que después de haber aprendido con él los fundamentos de la guitarra, había estudiado música clásica, me pidió que cerrara su festival tocando una pieza. Yo me sentía en deuda con él y con gusto acepté el compromiso que se realizaría el 23 de junio de 1967. Por otro lado, al terminar la tesis en el mes de mayo, solicité fecha de examen, y ¿Qué creen? me asignaron el 23 de junio de 1967. Que increíble coincidencia, lo bueno es que el examen era en la tarde y el recital en la noche. Cuando llegó la fecha, a las 5 de la tarde el salón de exámenes estaba repleto de amigos y familiares. El haber dado clases a alumnos casi de mi edad o aún mayores, me dio confianza, así que durante el examen me sentí muy seguro y confiado, además de que dominaba mi tema y afortunadamente todos los sinodales preguntaron sobre él. Estaba como pez en el agua, terminó, salimos todos para que deliberaran, volvimos a entrar y muy emocionado e incrédulo escuché la resolución del jurado: “Aprobado por unanimidad y con mención honorífica”. Me felicitaron, me abrazaron, pero salí de volada, rumbo al lugar del festival musical. Llegué dos o tres números antes de que me tocara mi turno y cuando éste llegó y con tan sólo unos minutos de ensayo interpreté el “Capricho árabe” de Francisco Tárrega y creo que nunca la he podido volver a interpretar tan fluida y sin errores como esa vez.
En 1968 ya recibido, con maestría terminada, con trabajo interesante, tocando a ratitos la guitarra, haciendo deporte dos o tres veces por semana, con buena relación con mis padres y mis hermanos y dando clases, disfrutaba plenamente de mi vida. En ese año se presentaron diversos conflictos entre estudiantes y autoridades federales y de la capital, que al no resolverse provocaron que el movimiento estudiantil fuera creciendo más y más. Los líderes del movimiento visitaban todas las facultades para invitar a maestros y alumnos a sumarse a la huelga organizada como protesta. Ingeniería, que no tenía tradición de interesarse en luchas sociales poco a poco fue integrándose a la lucha, sobre todo porque uno de los profesores más destacados de esa Facultad, llamado Heberto Castillo, se convirtió en líder y promotor del castigo a las autoridades responsables. En ese tiempo mi horario de trabajo era matutino, no podía dar clases por la huelga, así que las tardes las dedicaba a asistir a los auditorios de diversas facultades a escuchar conferencias muy interesantes, no sólo sobre lo que estaba pasando ahí, sino sobre movimientos en diversas partes del mundo y sus causas. La verdad, yo estaba muy joven y me impresionaba el conocimiento, el entusiasmo y la vehemencia con la que hablaban los oradores. Me fui involucrando, asistí a marchas y manifestaciones y cuando regresaba a mi casa y prendía la televisión, me molestaba darme cuenta de la manipulación de la información por parte de los noticieros, que deformaban todo lo que yo acababa de presenciar. Era el año de las olimpiadas en nuestro país, así que había nerviosismo e intereses en autoridades y medios. Al movimiento se sumaban estudiantes de todos lados y hasta campesinos, obreros, oficinistas, amas de casa. Fue impresionante la manifestación del silencio, por lo larga, lo concurrida y sobre todo porque se respetó el objetivo de que no hubiera sonido y el silencio era impresionante. Vino la toma de las instalaciones de la UNAM por parte del ejército, la protesta y marcha encabezada por el Rector Barros Sierra. El movimiento seguía creciendo, hasta que llegó la terrible e inexplicable matanza de estudiantes del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas. Todos teníamos miedo, muchos amigos y compañeros estaban presos o desaparecidos. A partir de esa experiencia, mi visión de la vida, de las autoridades, de los medios de información, del comportamiento de los distintos grupos sociales incluyendo a mis compañeros profesores, cambió radicalmente y adquirí más conciencia de los grandes problemas del país, principalmente por las terribles desigualdades existentes y por la falta de democracia. Sentí la necesidad de comprometerme y aprovechar lo aprendido en la UNAM para tratar de contribuir a cambiar las cosas y esa actitud es otra gran aportación a mi vida de mi Universidad.
En 1969 se terminó este mágico ciclo e inició otro también inigualable. Elaboré mi tesis de Maestría y presenté con éxito mi examen de grado. Asistí a una reunión de amigas de una de mis hermanas y conocí a una bella muchacha, en la que encontré muchas afinidades, ya que le gustaba cantar, se sabía muchísimas canciones, le gustaba jugar frontenis a pesar de que era un deporte muy poco practicado por mujeres y muchas más. Después de dos años nos casamos y hoy tenemos 39 años de casados, 4 hijos, 4 nueras y 7 maravillosos nietos, pero esa, es otra historia que ya habrá momento para recordarla, para luego escribirla y después para contarla.
FIN
miércoles, 21 de julio de 2010
SERVICIO CIVIL SIN CARRERA
Servicio Civil se aplica,
Para los puestos menores,
Pero todo se complica,
En los puestos superiores,
Casi nadie califica,
Por eso hay fraudes y errores
Llevamos muchos años con el rollo sobre la necesidad de profesionalizar la Administración Pública y para ello, se estableció desde la década de los 90’s, el Servicio Civil de Carrera, como una forma de gestionar los recursos humanos para formar servidores públicos, sin consideraciones políticas de grupo o partido, basada en el mérito, la imparcialidad y la igualdad de oportunidades y cuyo compromiso sea el interés común y la atención de las demandas que la sociedad plantea.
El artículo 123 de la Constitución en su apartado “B” dice que la designación del personal se hará mediante sistemas que permitan apreciar los conocimientos y aptitudes de los aspirantes y que los ascensos de los trabajadores serán por escalafón, y se otorgarán en función de los conocimientos, aptitudes y antigüedad.
Qué bueno sería que el personal secretarial, los intendentes, el personal administrativo y técnico de nivel medio hacia abajo, se fueran profesionalizando con este sistema. Lo preocupante es ¿Qué pasa con el personal técnico y con los funcionarios de nivel superior?, la respuesta es sencilla: no hay requisitos, no hay exámenes ni psicométricos, ni de aptitudes y conocimientos y menos un examen de oposición para que a esos puestos llegaran los más aptos y no sólo los amigos y recomendados.
En nuestro sistema presidencialista, el Presidente tiene la facultad de nombrar a sus colaboradores, sin dar explicación ni solicitar autorización alguna y esto mismo pueden hacer los gobernadores y los secretarios de estado. Siempre se ha hecho, pero ahora, con la alternancia, con las reformas democráticas, con la llegada al poder del partido que más criticó estas prácticas, con la situación tan difícil del país en materia de desempleo, inseguridad y violencia, sorprenden y lastiman a la opinión pública los recientes nombramientos y cambios en el gabinete del Presidente de la República.
Ahora nos enteramos del gran poder que acumuló Patricia Flores como Jefa de la Oficina de la Presidencia (Vicepresidenta), que le permitía intervenir en programas y políticas públicas relacionadas con la salud, la economía, la seguridad, los nombramientos de delegados federales y ¿con qué preparación y experiencia lo hacía?, ¿Quién votó por ella? ¿La mandan como Embajadora a Portugal, para aprovechar su gran experiencia diplomática? y en su lugar regresa Ruiz Mateos que pasó por la Secretaría de Economía sin pena y sin gloria, a quien ahora sustituye Bruno Ferrari, que llega a ese puesto en forma vertiginosa, haciéndole honor al apellido, mostrando sus diplomas de licenciado en derecho canónico y postgrado en Ciencias de la Familia, por lo que ya se escuchan sus plegarias para la creación de empleos. Finalmente en Gobernación nombró a Blake Mora, quien fungía como Secretario de Gobierno en Baja California, con poca trayectoria y a quién se pensaba lo quitarían de su puesto, no por operar en forma indebida en las recientes elecciones en su estado, sino por haber perdido todas las alcaldías y diputaciones locales.
Si se hiciera un estudio serio a nivel federal y en todos los estados, sobre la congruencia entre los puestos de decisión y quienes los ocupan, el resultado sería impactante. ¿Por qué nos sorprende nuestro atraso a pesar de contar con tantos recursos? Porque las personas preparadas y capacitadas que podrían ocupar esos puestos si se hicieran concursos de oposición, no tienen oportunidad, si no cuentan con una buena palanca. Somos ricos pero mal administrados y saqueados.
Para los puestos menores,
Pero todo se complica,
En los puestos superiores,
Casi nadie califica,
Por eso hay fraudes y errores
Llevamos muchos años con el rollo sobre la necesidad de profesionalizar la Administración Pública y para ello, se estableció desde la década de los 90’s, el Servicio Civil de Carrera, como una forma de gestionar los recursos humanos para formar servidores públicos, sin consideraciones políticas de grupo o partido, basada en el mérito, la imparcialidad y la igualdad de oportunidades y cuyo compromiso sea el interés común y la atención de las demandas que la sociedad plantea.
El artículo 123 de la Constitución en su apartado “B” dice que la designación del personal se hará mediante sistemas que permitan apreciar los conocimientos y aptitudes de los aspirantes y que los ascensos de los trabajadores serán por escalafón, y se otorgarán en función de los conocimientos, aptitudes y antigüedad.
Qué bueno sería que el personal secretarial, los intendentes, el personal administrativo y técnico de nivel medio hacia abajo, se fueran profesionalizando con este sistema. Lo preocupante es ¿Qué pasa con el personal técnico y con los funcionarios de nivel superior?, la respuesta es sencilla: no hay requisitos, no hay exámenes ni psicométricos, ni de aptitudes y conocimientos y menos un examen de oposición para que a esos puestos llegaran los más aptos y no sólo los amigos y recomendados.
En nuestro sistema presidencialista, el Presidente tiene la facultad de nombrar a sus colaboradores, sin dar explicación ni solicitar autorización alguna y esto mismo pueden hacer los gobernadores y los secretarios de estado. Siempre se ha hecho, pero ahora, con la alternancia, con las reformas democráticas, con la llegada al poder del partido que más criticó estas prácticas, con la situación tan difícil del país en materia de desempleo, inseguridad y violencia, sorprenden y lastiman a la opinión pública los recientes nombramientos y cambios en el gabinete del Presidente de la República.
Ahora nos enteramos del gran poder que acumuló Patricia Flores como Jefa de la Oficina de la Presidencia (Vicepresidenta), que le permitía intervenir en programas y políticas públicas relacionadas con la salud, la economía, la seguridad, los nombramientos de delegados federales y ¿con qué preparación y experiencia lo hacía?, ¿Quién votó por ella? ¿La mandan como Embajadora a Portugal, para aprovechar su gran experiencia diplomática? y en su lugar regresa Ruiz Mateos que pasó por la Secretaría de Economía sin pena y sin gloria, a quien ahora sustituye Bruno Ferrari, que llega a ese puesto en forma vertiginosa, haciéndole honor al apellido, mostrando sus diplomas de licenciado en derecho canónico y postgrado en Ciencias de la Familia, por lo que ya se escuchan sus plegarias para la creación de empleos. Finalmente en Gobernación nombró a Blake Mora, quien fungía como Secretario de Gobierno en Baja California, con poca trayectoria y a quién se pensaba lo quitarían de su puesto, no por operar en forma indebida en las recientes elecciones en su estado, sino por haber perdido todas las alcaldías y diputaciones locales.
Si se hiciera un estudio serio a nivel federal y en todos los estados, sobre la congruencia entre los puestos de decisión y quienes los ocupan, el resultado sería impactante. ¿Por qué nos sorprende nuestro atraso a pesar de contar con tantos recursos? Porque las personas preparadas y capacitadas que podrían ocupar esos puestos si se hicieran concursos de oposición, no tienen oportunidad, si no cuentan con una buena palanca. Somos ricos pero mal administrados y saqueados.
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